Archivo de la etiqueta: Seu d’Égara

Catedral de Terrassa 1: La reforma moderna

Terrassa no cuenta con una catedral monumental equiparable a las de otras ciudades porque no ha sido sede episcopal hasta 2004. La actual catedral tiene su origen en la antigua iglesia del Sant Esperit, que robó protagonismo a las iglesias que componen el conjunto de la Seu d’Ègara,  que si acogieron un obispado que inauguró Ireneo a mitad del siglo V, que contó con obispos notables como San Nebridio (516-527), y que concluyó en el siglo VIII con la invasión musulmana. Pero esa es otra historia. Seguir leyendo Catedral de Terrassa 1: La reforma moderna

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Iglesia de San Pedro. Seu d’Ègara

DSC02482La iglesia de San Pedro es la más grande de las tres que conforman el conjunto monumental de la Seu d’Ègara. La encontramos a nuestra izquierda nada más entramos al recinto histórico. Su arquitectura románica es muy austera y define un templo construido en una única nave alargada que finaliza en un ábside con tres lóbulos y un transepto que corresponden a la época prerrománica (siglos IX y X. La nave es del siglo XII). La puerta que da acceso a la iglesia se sitúa en uno de los muros laterales de la nave, es de una gran sencillez y aparece enmarcada por cuatro arquivoltas lisas. Por encima de ésta, la fachada dispone una cornisa con un friso escultural sostenido por ménsulas en forma de cabezas humanas. Otro elemento que hallamos en la alargada fachada son dos grandes ventanales situados a ambos lados de la puerta, a través de los que se ilumina el interior del templo. Éstos y las tres ventanas del ábside son los únicos puntos de luz natural con que cuenta la gran nave, cubierta por una bóveda de cañón. Seguir leyendo Iglesia de San Pedro. Seu d’Ègara

Pont de Sant Pere, el nexo entre las “dos Terrasses”

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Imagen de 1900 / Ragon-AMAT

El origen de la ciudad de Terrassa está, por un lado, en la villa medieval que creció junto al Castillo-Palacio del mismo nombre y, por otro, en el poblado íbero de Egosa,  que dio origen al obispado y villa de Ègara, cuyo legado es el conjunto monumental de las iglesias visigótico-románicas de Sant Pere o Seu d’Ègara.  Ambos núcleos de población estaban separados por lo que hoy es el Parque de Vallparadís, un torrente de gran profundidad que aislaba al pueblo de Sant Pere de los antiguos caminos reales por donde transcurrían comercio y viajeros. Seguir leyendo Pont de Sant Pere, el nexo entre las “dos Terrasses”

Castillo Cartuja de Vallapardís, residencia de los señores de Terrassa

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Vista general del castillo y el foso

Como muchas otras ciudades, Terrasa perdió un importante capital en materia de arquitectura histórica con el derribo de las murallas de la ciudad y del castillo palacio. A menudo los intereses urbanísticos y económicos han hecho un flaco favor a las señas de identidad y a la riqueza arquitectónica de las ciudades, y sus habitantes nos maravillamos al visitar villas que han sabido preservar su historia y su belleza, olvidando que nuestra ciudad también tuvo su esplendor.

Así como las joyas arquitectónicas de la industrialización perviven para nuestro disfrute -y enriquecimiento turístico- no ocurrió de igual forma con los monumentos del medievo. Siendo una ciudad amurallada y dotada de palacio fortificado, Terrassa cedió al chantaje del crecimiento y a intereses económicos, no sabiendo proteger un legado histórico del que apenas quedan dos recuerdos: La Torre del Palau y el Castillo de Vallapardís.

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Antiguo patio de armas trasformado en claustro

Afortunadamente para los amantes de la historia y sus antiguos edificios, Vallparadís se mantuvo más o menos en pie y fue reconstruido para entender mejor la importancia que la villa de Terrassa tuvo en la Edad Media. La edificación de este pequeño castillo se remonta al siglo XII y se debió a la familia Sanlà. Según consta en los documentos de la época que se conservan aún, Berenguer Sanlà y su esposa Ermessenda adquirieron al conde de Barcelona, Ramon Berenguer III, los terrenos donde se alza el castillo con la intención de construir allí su hogar. Del edificio original al que nos ha llegado a nuestros días posiblemente han permanecido pocos elementos. Se cree que los señores de Sanlà mandaron construir una residencia señorial fortificada parcialmente rodeada del foso que actualmente aún se conserva y con un perímetro parecido al actual; un castillo amurallado y dotado de torres de planta cuadrada, con presencia de saeteras en sus muros y con una torre cuadrada de la cual se conserva el muro norte, en el interior, que debía de servir como residencia del señor y su familia.

BeFunky_DSC03821.jpgEn la misma época, al otro lado del torrente de Vallparadís, sobre el que se erige este monumento, crecía en torno a otro castillo palacio la villa de Terrassa que, al parecer, iba adquiriendo preeminencia frente al otro núcleo de población cercano, el de Sant Pere (en torno a la iglesias románicas de la Seu d’Ègara). Tal vez por ello, los hijos de Berenguer Sanlà abandonaron el apellido paterno y adoptaron el de Terrassa. Lo señores de Terrassa gobernaron el Castillo de Vallapardís hasta el año 1345 cuando Blanca de Centelles, hija de Bernat de Centelles y Saurina de Terrassa, cedió sus dominios a la orden religiosa de los cartujos, y, como consecuencia, se instaló en el castillo un monasterio llamado Sant Jaume de Vallparadís. Fue entonces cuando se produjeron muchos de los cambios que actualmente podemos observar en la arquitectura de dicho edificio. Para su transformación en monasterio, hubo que construir una capilla en la gran sala de planta rectangular, actualmente llamada Tinellet, con arcos apuntados sobre ménsulas y sobre plano, y también con una ventana de estilo gótico en el extremo donde se supone que estaba el presbiterio. También se construyó una iglesia adosada a la cartuja, que fue demolida en el siglo XX. Pero tal vez la transformación más relevante fue la del antiguo patio de armas, que pasó a acoger el claustro. Situado en el centro del edificio, a su  alrededor se situaban las celdas de los monjes y otras dependencias de la cartuja. Tiene una galería inferior, poco uniforme de estilo y cerrada al sector este, y una superior que presenta un austero estilo gótico con arcos y capiteles geométricos sin decoración.

BeFunky_DSC03829.jpgLa comunidad cartuja permaneció en Vallaparadís hasta el siglo XV, cuando se trasladó a la cartuja de Montalegre (Tiana). A partir de ahí, el Castillo-Cartuja logró sobrevivir gracias al uso que sus propietarios posteriores le dieron, ya que a los cartujos sucedió la orden del Carme del Hospital de la Santa Creu de Barcelona (1413) y la familia Sentmenat (1432), que fue propietaria del Castillo hasta 1852, cuando vendió el mismo y parte de sus tierras a la familia Mauri. Posteriormente, con sus tierras dentro del término municipal y declarado monumento histórico en 1944, dicha familia de industriales decidió ceder el castillo a la ciudad. Por aquella época el castillo era una sombra de lo que actualmente es, pues hubo que reconstruir sus torres, que se conservaban en un pésimo estado, ya que el uso del edififico había quedado poco más que en el de una masía.

Hoy en día pueden apreciarse algunos elementos de gran interés de la arquitectura medieval defensiva, como son sus muros de piedra, el puente y foso o sus estrechas aspilleras, concebidas para disparar flechas ante un hipotético ataque enemigo.

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En su interior cabe reseñar las jambas, dinteles y arcos de piedra que conforman las puertas y ventanas, que permiten constatar la evolución arquitectónica del edifico, con vestigios del románico y del gótico. Hay que destacar también la sobriedad de los arcos apuntados que existen en la principal sala del castillo -que hallamos nada más, a nuestra derecha- y de los que sustentan los muros del patio anexo al claustro.

Hallamos igualmente el clásico asiento de piedra ubicado bajo un ventanal, propio de este tipo de construcciones, así como vestigios del antiguo suelo de losas de piedra.

Vallparadís, el Central Park de Terrassa

DSC03674La transformación de los torrentes de Vallparadís, Monner y Les Ànimes en lo que hoy es el gran parque central de Terrassa ha supuesto, sin duda, el proyecto urbanístico de mayor relevancia tras el derribo de las antiguas murallas y la primera gran planificación de la ciudad. La ubicación de dichos torrentes en un nivel inferior al suelo urbano ha resultado clave para su supervivencia. Si dicha orografía fue antaño un puntal para la seguridad de los primeros asentamientos de población, significó posteriormente el gran problema de la ciudad para su cohesión territorial, al verse dividida por esta gran “falla” insalvable, que separaba el antiguo pueblo de Sant Pere de la Terrassa surgida en torno al palacio medieval hoy desaparecido. La construcción del puente del paseo permitió el crecimiento de la ciudad al salvar el gran torrente de Vallparadís, que seguía siendo un espacio salvaje en mitad de la ciudad. Seguir leyendo Vallparadís, el Central Park de Terrassa

La Muntanyeta, concepto polivalente en Vallparadís

DSC03212Echando un vistazo a otras obras desarrolladas por el estudio Q d’Arquitectura se percibe claramente su gusto por las volumetrías cúbicas; el concepto limpio y rectilíneo, sencillo y funcional, tal vez inspirado en el racionalismo y en las teorías de la corriente más influyente en la arquitectura contemporánea, la Bauhaus. El proyecto de La Muntanyeta no es una excepción en lo que se refiere a la propuesta formal hecha en su día por dicho estudio, pues precisamente destaca por ser un edificio de formas rectangulares que resalta por su ubicación en la cima de una colina con vistas al lago artificial del tramo sur del parque de Vallparadís. Seguir leyendo La Muntanyeta, concepto polivalente en Vallparadís

Iglesia de Sant Miquel. Seu d’Ègara

Dentro del conjunto religioso que conforman las iglesias de Sant Pere o Seu d’Ègara figura un templo de gran belleza y simplicidad conocido como iglesia de Sant Miquel. Desde siempre, se dio por sentando entre los terrassenses que se trataba de un baptisterio y no fueron pocas las personas que fuimos bautizadas en él. Sin embargo, recientes excavaciones arqueológicas ejecutadas en dicho conjunto pusieron de relieve la existencia de un baptisterio de base octogonal vinculado a lo que debió ser la primera catedral de la ciudad, y empieza a considerarse ahora como un mausoleo. Seguir leyendo Iglesia de Sant Miquel. Seu d’Ègara