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Casa de Maria Viñas i Oliver

El relieve que preside el portal de entrada fue el elemento que captó mi atención sobre este edificio, situado en el número 197 de la Rambla d’Ègara. En mi búsqueda cotidiana de elementos arquitectónicos curiosos me sorprendió esta figura acostada que, después supe que se trata de una alegoría del dios Mercurio. Desconocía yo que estaba ante uno de esos edificios protegidos como Bien Cultural de Interés Local (BCIL) por su factura simple y anodina. Aunque con esa información y una observación más detallada, comienzas a ver elementos que puedes situar dentro de la corriente más lineal y racionalista del art-decó. Seguir leyendo Casa de Maria Viñas i Oliver

Torres Siglo XXI, verde horizonte

DSC03288Son el símbolo de una época de expansión urbanística de la ciudad, y están vinculadas a un proyecto más amplico que pretendía transformar el amplio espacio ocupado por el antiguo vapor Terrassa Industrial S.A. en un complejo residencial y comercial. Las Torres  Siglo XXI fueron concebidas dentro del proyecto denominado Parc Central Segle XXI, diseñado por el arquitecto Toni Mas y promovido por la empresa Inmovalero. Con él se pretendía dinamizar la zona donde confluyen las carreteras de Montcada y Rubí, mediante la construcción de viviendas de lujo y un pequeño centro comercial con salas de cine, tiendas y establecimientos de restauración.

Los dos rascacielos se erigieron en 2004, transformando el horizonte de la ciudad, dominado hasta entonces solo por el edificio de Mutua de Terrassa. Hoy, la reflectante superficie de sus fachadas llenan de ocre verdoso los atardeceres, al captar los últimos rayos del sol y su silueta destaca con marcado protagonismo en el skyline de Terrassa.

Durante semanas he estado a la espera de noticias del despacho de Toni Mas para poder dotar de contenido esta reseña. A pesar de que he solicitado esa información en varias ocasiones, no he obtenido respuesta por parte de quien más conoce el proyecto, así que pocos son los datos que puedo ofreceros, salvo mis propias e inexpertas observaciones y la breve reseña hallada en la página web del promotor.

El Parc Central Segle XXI es un conjunto residencial que comprende un total de 150 viviendas repartidas en dos torres de 15 plantas, y un tercer edificio anexo. Se concibió con la finalidad de crear una zona de alto standing  en la ciudad y para ello se diseñaron viviendas de lujo y dúplex de hasta 185 metros cuadrados dotados de la más alta calidad y los más modernos sistemas de construcción. El complejo se remató con un gran centro comercial de 33.000 metros cuadrados y un aparcamiento de rotación para 700 vehículos.

En su concepción formal las dos torres plantean una propuesta simple y racional basada en las líneas rectas, cuyo elemento descriptivo es el uso del cristal de color verde. Una especie de armazón de hormigón gris enmarca la silueta de los dos edificios, dejando en su interior  una piel cristalina veteada mediante cuadrados que configuran un mosaico de tonos blancos, esmeraldas y turquesas.

La disposición de las dos torres se estableció en diagonal, de manera que entre ambos cuerpos se crean espacios amplios que se destinaron a dos grandes plazas que dan realce al conjunto, y en torno a la que se ubicaron los distintos establecimientos comerciales y de ocio.

La crisis económica ha deslucido un tanto la intencionalidad del proyecto, aunque el espacio público sigue siendo un referente para muchos ciudadanos y algunos de los establecimientos de restauración sobreviven; no así el centro comercial y sus  salas de cine. Con todo, por su concepción, puede decirse que las torres son un referente de la arquitectura contemporánea de Terrassa.

Cine La Rambla, art nouveau racionalista

IMG_20150527_182312Los grandes complejos de salas de cine a las afueras de las ciudades han acabado con la comodidad y el encanto de miles de cines urbanos con años de historia a sus espaldas. Este fenómeno ha dejado a muchas ciudades sin algunos edificios emblemáticos por su arquitectura, pero también por los recuerdos que albergaban. La película ‘Cinema Paradiso‘ nos hizo reflexionar en su momento acerca del valor de esos edificios, pero la economía siempre gana la batalla a la añoranza. Podría decirse que esa ha sido la historia del antiguo Cine La Rambla de Terrassa, último reducto de los cines históricos cuya historia se vio truncada por la aparición de un complejo de una veintena de salas cinematográficas. Seguir leyendo Cine La Rambla, art nouveau racionalista

La Muntanyeta, concepto polivalente en Vallparadís

DSC03212Echando un vistazo a otras obras desarrolladas por el estudio Q d’Arquitectura se percibe claramente su gusto por las volumetrías cúbicas; el concepto limpio y rectilíneo, sencillo y funcional, tal vez inspirado en el racionalismo y en las teorías de la corriente más influyente en la arquitectura contemporánea, la Bauhaus. El proyecto de La Muntanyeta no es una excepción en lo que se refiere a la propuesta formal hecha en su día por dicho estudio, pues precisamente destaca por ser un edificio de formas rectangulares que resalta por su ubicación en la cima de una colina con vistas al lago artificial del tramo sur del parque de Vallparadís. Seguir leyendo La Muntanyeta, concepto polivalente en Vallparadís

Juzgados, racionalidad y funcionalidad

DSC03342Aún a riesgo de caer en la simplificación, podríamos definir al edificio de los Juzgados como ejemplo de lo que en su día se denominó arquitectura racionalista, caracterizada entre otras cosas por sus líneas rectas y formas geométricas al servicio de la función que han de prestar; una arquitectura muy vinculada a la Europa central y a Alemania en especial y que en Terrassa cuenta también con otros ejemplos de los que prometo hablar más adelante, como podría ser el caso del Instituto Politécnico. Seguir leyendo Juzgados, racionalidad y funcionalidad

Cambra de Comerç, el barco de cristal

Detalle de su esbelta columna y alero en vértice

Así como el modernismo dotó al paisaje urbano de Terrassa con numerosas y relevantes muestras arquitectónicas, no ocurre lo mismo cuando analizamos el patrimonio contemporáneo, en el que muchas otras ciudades sobresalen con espectaculares obras de renombrados arquitectos. No obstante, como este site va de arquitectura y decoración, me he propuesto reseñar también los “emblemas” que adornan la ciudad en materia de arquitectura más o menos actual e indagaré entre las construcciones relativamente recientes para descubrir qué se ha cocido en la cocina contemporánea.

Y he decidido empezar por la aportación que en su día hicieron los comerciantes de la isla, o mejor dicho, su cámara de representación, dotándose de un edificio moderno, que despuntó por sus atrevidas líneas orgánicas y dinámicas. Se trata del edificio de la Cambra de Comerç, obra del arquitecto Francesc Bacardit Segués, que fue erigido en 1989 un solar de la calle Blasco de Garay, 4.700 metros cuadrados que antaño acogía a la industria textil Mas SA.
Con vocación mediterránea, el edificio destacó inmediatamente como un gran barco de cristal por su ondulada fachada y sus cornisas acabadas en vértice. Bacardit remató la fachada con una inmensa columna exterior erigida en el cruce de las calles Blasco de Garay con Arquímedes, con la intención de que resultara visible desde la Rambla. Eran tiempos -finales de los ochenta-en los que se hablaba del post-modernismo como tendencia artística y la arquitectura quiso también dejar su impronta en esa filosofía urbana con creaciones diversas. El diseño del edificio de la Cambra algunos lo circunscriben precisamente en la corriente del expresionismo post-moderno.
El trabajo de Bacardit se inspira a menudo en el racionalismo, caracterizado por la simplicidad de líneas y la concepción de obras de belleza minimalista. No en vano, por aquella época, el arquitecto aseguraba sentirse más atraído por las bellas artes y la arquitectura que por la construcción en sí. Tal vez por ello destaque el edificio del que nos ocupamos ahora, marcado cuya simplicidad tiene mucho de estética, tal vez por el juego visual que su sinuosa geometría le confiere al conjunto.
Bacardit lo concibió en planta libre y soportado por una estructura reticular de hormigón armado, con pilares situados a cada cinco metros y perímetro cerrado por elementos prefabricados de hormigón tratado, vidrio y acero. Son precisamente esos tres elementos los que definen claramente la fachada principal del edificio, rematada a ambos lados por dos elevadas cornisas que sobresalen en forma de alerón, acentuando el efecto óptico de la curvatura de dicha fachada. El trazado curvilíneo del frente principal del inmueble permitió dotar a la calle Blasco de Garay de un espacio público más amplio que, a la vez, realza el edificio al otorgarle más perspectiva al ser contemplado desde las calles adyacentes.
Como buen ejemplo de obra racionalista, el uso del cristal no sólo es cuestión de estética en este caso, sino que también permite aportar luminosidad al interior del inmueble, que acentúa su verticalidad mediante la disposición de rampas y escaleras que unen las distintas plantas a distancia de la pared traslúcida. El edificio alberga en su interior un total de 5 plantas, dos de ellas subterráneas que acogen un parking, un almacén y un archivo. La planta baja se destinó a recepción, oficinas y una sala de exposiciones. Presidencia se halla en la primera planta, donde también está la sala de plenos del comité ejecutivo de la Cambra de Comerç, salas para diversas comisiones, sala de actos y salas multifuncionales. La segunda planta se destinó a aulas de formación.

Gracias a Bacardit la Cambra recibió en 1990 el Premio Cívico a la mejora de fachadas del Ayuntamiento de Terrassa. A su vez, el propio arquitecto fue galardonado un año después con el Premio de Arquitectura Estética.

Años después, entre 2003 y 2008, el edificio fue remodelado por el arquitecto Jaume Armengol para adaptar sus funciones a las nuevas necesidades que se fueron generando. Entre esas intervenciones, figura la apertura del acceso al interior del edificio por la fachada principal de la calle Blasco de Garay (el diseño original la ubicaba en el cruce con la calle Arquímedes). La reforma respetó la concepción inicial de Bacardit, preservando la estética del edificio intacta.