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Nova Electra, escuela urbana

En el año 2010, la Generalitat de Catalunya encargó al estudio de arquitectos de Joan Pascual y Ramon Usió la rehabilitación de parte de la antigua fábrica AEG de Terrassa para que pudiera acoger las instalaciones de un colegio de educación primaria. De ese proyecto surgió la Escuela Nova Electra, que ocupa una buena parte de las instalaciones del desaparecido gigante alemán de los electrodomésticos, en total 5.687 metros cuadrados de superficie construida.  Seguir leyendo Nova Electra, escuela urbana

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Vanguardia para la tercera edad

Durante todos estos años que he vivido fuera de Terrassa la ciudad ha experimentado un remarcable desarrollo urbanístico que han logrado cambiarla en un elevado porcentaje, con proyectos de gran relieve, como las distintas fases de adecuación de los torrentes que conforman el parque de Vallparadís, el gran Central Park de Terrassa. Pero tal vez lo que más me ha sorprendido ha sido cómo ha cambiado la imagen de una Terrassa dominada por una arquitectura obsoleta, a menudo antiestética, que focalizaba la atención de quienes la contemplábamos en su fealdad, omitiendo la riqueza modernista propia de su historia reciente; un cambio en favor de la irrupción de un buen número de edificios que, a su funcionalidad, añaden un gran componente estético y valores arquitectónicos reseñables. Tal vez el tomar conciencia del peso histórico que la ciudad tiene en su comarca y de la riqueza de su arquitectura -hay que valorar aquí la iniciativa turística desarrollada por el Ayuntamiento-, haya hecho que la vocación vanguardista que tuvo a principios del siglo pasado haya vuelto a renacer a través de muchos de los edificios que se han erigido en las últimas dos décadas, que claramente manifiestan una vocación de modernidad en su concepción estética. Un esfuerzo que muchas personas no aprecian, pero que a la larga contribuye a crear una ciudad mucho más apetecible para vivir que la aburrida Terrassa que quedó atrás. Seguir leyendo Vanguardia para la tercera edad

Archivo Histórico, de funeraria a edificio expresionista

DSC03190Los grandes ventanales que le confieren un aire totalmente expresionista e irreal, propio de la corriente estética que imperó en las primeras décadas del siglo pasado, son tal vez la principal característica del edificio que acoge al Archivo Comarcal del Vallès Occidental. Se trata de un edificio de marcadas formas geométricas, donde el blanco del hormigón y el cristal marcan las notas dominantes. Ubicado en dos antiguas naves industriales que acogían una empresa funeraria, el actual diseño arquitectónico pretende coexistir en un entorno industrial al que paulatinamente gana terreno el urbanismo residencial; y tal vez por esa razón su planteamiento estético podría situarse en el camino de la arquitectura industrial con vocación de emblema urbano.

El moderno concepto del nuevo archivo, inaugurado en junio de 2014, se debe a la arquitecta Isabel Rodón, quien tomó como punto de partida las dos naves industriales edificadas en 1956 y las transformó por completo con la intención de “dotarlas de un aspecto totalmente nuevo que las alejase definitivamente de la triste imagen que de ellas se tenía en el municipio, consecuencia de su último uso como funeraria”, según explica en su portal en internet.

En la misma línea, el diseño planteaba también pautas para contribuir a la constante transformación urbanística que ha beneficiado y sigue beneficiando a la zona, con otros edificios reseñables como las Torres del Siglo XXI o el mismo Parque de Vallparadís.

“Conservamos el volumen de sus naves, el semisótano, parte de la estructura de planta baja y lo dotamos de una nueva fachada capaz de generar leyes insólitas de relación entre sus espacios interiores y con la ciudad que lo rodea, revitalizando el paisaje del lugar y su entorno”, se describe en el sitio web de la arquitecta. De ahí se infiere la sucesión de espacios de formas romboides y triangulares  que constituyen las ventanas de la fachada del edificio. También se suprimió el chaflán, para mejorar el acceso.

La edificación presenta 1.600 metros cuadrados de planta y acoge todos los servicios requeridos por este tipo de archivos. La primera planta se concibió como un espacio diáfano para aprovechar mejor la luz que penetra por los grandes ventanales y acentuado también por la elevada altura del techo. Allí se ubican las salas de uso público y los espacios de trabajo.  El semisótano tiene las mismas dimensiones de planta y posee accesos y muelles de carga independientes.

El diseño arquitectónico de Rodó fue reconocido con el premio Obra Sant Josep 2015 que anualmente otorga el Gremi de la Fusta a un edificio de uso público donde destaque el buen uso de la madera como material y como sistema de construcción.

El Archivo Comarcal del Vallès Occidental custodia casi 300 fondos documentales con un volumen de 4.877 metros lineales de documentación, además 250 metros lineales más de biblioteca auxiliar y administrativa local, real y señorial, notarial religiosa, empresarial y particular. El documento más antiguo custodiado es un fragmento de códice con escritura visigótica datado del siglo IX.

Su historia está muy ligada a la ciudad de Terrassa donde existía ya un precedente, y es que en 1937 Terrassa contaba ya con su propio archivo histórico, que pasó a ser comarcal cuando en 1982 se creó el mismo por el Departamento de Cultura de la Generalitat de Catalunya. Su sede anterior se hallaba en la calle Pantà, desde donde se trasladó en junio a la actual sede de la calle Baldrich.