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Portal Parc, piedra y vidrio

El soterramiento de las vías de los ferrocarriles de la Generalitat y la polémica desaparición de la antigua estación liberaron un espacio que permitió la habilitación del Parc dels Catalans. Sin embargo, la operación urbanística contó también con herramientas que minimizaron el impacto económico y atizaron el fuego de la reivindicación social: la construcción de dos unidades de viviendas y oficinas ubicadas a ambos extremos del parque con las que el Ayuntamiento quiso rentabilizar el esfuerzo inversor en la zona, y que los ciudadanos rechazaron en reivindicación de un espacio verde más amplio. Polémicas urbanísticas al margen, el resultado de esta importante remodelación de la zona centro de la ciudad conllevó la aparición de un nuevo edificio que aportó modernidad y contraste a la zona del Portal de Sant Roc.  Se trata del edificio Portal Parc, diseñado por los arquitectos Jan Baca y Francesc Bacardit. Seguir leyendo Portal Parc, piedra y vidrio

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Un Sant Roc para el recuerdo

Muchas generaciones laicas hemos crecido pensando que Sant Roc (San Roque) era el patrón de Terrassa cuando lo cierto es que la ciudad, a pesar de tener ¡tres patrones!, ninguno de ellos es el mencionado. Y es que a los que no prestamos atención al santoral a menudo se nos pasó por alto el hecho de que los festejos de la villa de Terrassa tienen lugar coincidiendo con el primer domingo después de la festividad de San Pedro. Éste, junto con San Cristóbal y San Valentín, forma el triunvirato patronal egarense. ¿Entonces qué pinta esta pequeña estatuilla de San Roque presidiendo uno de los espacios públicos más importantes del centro de la ciudad? Seguir leyendo Un Sant Roc para el recuerdo

Contrastes

Es evidente que la evolución urbanística de una ciudad se nutre de los distintos substratos que componen su historia. Dichos elementos conviven en ocasiones armónicamente con el resto de edificaciones, y en otras  de forma menos afortunada. Algunos municipios han sabido sacar partido a sus peculiaridades, mientras que otros, más especuladores, simplemente han dado rienda suelta a los intereses particulares, perdiendo la oportunidad de controlar su propia imagen.

La ciudad de Terrassa no es un ejemplo de belleza urbanística -de hecho en el pasado fue todo lo contrario-, pero sí ha sabido tomar conciencia de su maltrecho patrimonio para potenciar elementos embellecedores; si bien resta mucha labor por hacer para constituirse en la ciudad que le corresponde ser por sus valores históricos y económicos.

A menudo valoramos aquellas ciudades que han sabido proteger su patrimonio histórico con estrictas normativas que prohíben demoler fachadas antiguas para elevar edificios modernos en pleno casco histórico. Terrassa perdió ese tren hace mucho tiempo y hoy en día los terrassenses no podemos presumir de una plaza mayor equiparable a la de otras ciudades de igual importancia histórica, pues muchos de sus edificios resultan totalmente anodinos y han roto la armonía de los más antiguos que aún se conservan. Es sólo un ejemplo, pero el casco antiguo de la ciudad sigue la misma pauta. La suerte es que la ciudad cuenta con muchos edificios históricos de interés arquitectónico que se han preservado y le proporcionan carácter propio. Otra cosa es el “acompañamiento” con que algunos cuentan. Muchos son los ejemplos de las aberraciones urbanísticas consentidas en la ciudad y, por citar alguno, ahí está el inclasificable contraste de la espantosa sede del Obispado de Terrassa con el edificio histórico de las Escuelas Pías y la Fundació Busquets.

En la misma zona, se puede contemplar también unas viviendas construidas a principios del siglo pasado en la parte baja de la Rambla, cuyas fachadas destacan ante el cristal oscuro de otro edificio, generando un drástico contraste que algunos calificarían de chirriante. Se trata de la cobertura -otros dirían “actualización”- de la fachada del edificio del antiguo Europrix, en pleno Portal de Sant Roc, lugar donde también conviven edificios con historia y edificios anodinos.

Contrastes, en definitiva, que a menudo inspiran al arte, pero que rompen la armonía del urbanismo.

Y para acabar, un ejemplo de buena combinatoria entre lo antiguo y lo moderno, logrado en el mirador que realza la Casa Baumann y el Castillo-Cartuja de Vallparadís, donde se instaló una gran pérgola que parece acariciar el castillo con sus sinuosas formas de aspecto dinámico.

Casa del Bunyolero

Ubicado en el número  54 del Portal de Sant Roc, la Casa del Bunyolero es uno de los edificios más peculiares del modernismo terrassense por su fachada totalmente cubierta por cerámica decoradaBien Cultural de Interés Local (BCIL), este inmueble residencial fue construido a principios del siglo XX, pero su aspecto actual se debe a una reforma ejecutada en 1916 por Josep Maria Coll i Bacardí. El arquitecto modernista recurrió a la mayólica (loza decorada con reflejos metálicos) para la ornamentación de la fachada del edificio, concebida enferma simétrica y marcada también por los grandes balcones que delimitan cada una de las cuatro plantas que componen el edificio. Los dibujos que ornamentan las baldosas de mayólica recurren a motivos florales y dan cohesión al conjunto llenando los lienzos de pared que separan las oberturas de los balcones mediante cenefas en tonos azulados sobre fondo blanco. Seguir leyendo Casa del Bunyolero