Archivo de la etiqueta: Josep Maria Coll i Bacardí

Parc de desinfecció

El Parc de desinfecció (parque de desinfección) es un edificio público de curiosa historia y no menos curiosa arquitectura. Concebido por el arquitecto Josep Maria Coll i Bacardí, a simple vista, recuerda una especie de capilla circular, aunque sus funciones nada tienen que ver con lo religioso. Cuenta con una planta en forma de abanico y sus principales señas de identidad son los arcos apuntados que presiden la parte superior de su fachada y sus originales ventanas en forma ovalada, que permitían dotar al edificio de una gran iluminación junto con un techo dotado de buhardillas, que hacen el efecto de un gran lucernario. Seguir leyendo Parc de desinfecció

Ermita del Sagrat Cor, emblema de barrio

El arquitecto Josep Maria Coll i Bacardí no sólo ha pasado a la historia de la arquitectura terrassense por haberle legado edificios carismáticos como la Casa Baumann, el Parque de Desinfección o el lamentablemente desaparecido Grupo Escolar Torrella. El que fuera arquitecto municipal desde 1907 hasta su prematura muerte a la edad de 38 años en 1917 fue el responsable de una curiosidad que se halla en el barrio de Can Boada del Pí, la Ermita del Sagrat Cor de Jesús. Seguir leyendo Ermita del Sagrat Cor, emblema de barrio

Teatro Principal, monumento a las artes

Muchos lo conocimos de niños como cine; una sala de proyecciones cargada de magia con sus relieves de rosas de vivos colores en el techo y sus esbeltas y sobrias columnas. Un retazo de la historia de una ciudad que en su época fue referente cultural en Catalunya, aunque para muchos fuera sólo un viejo teatro en desuso. Seguir leyendo Teatro Principal, monumento a las artes

Casa Baumann, mansión vienesa

DSC03839Llama la atención el nombre de esta vivienda de corte modernista, también conocida como Casa Coll i Bacardí, en honor del arquitecto que la construyó a principios del siglo XX. Su nombre se debe al del industrial suizo Ernst Baumann, que se asentó en la ciudad para comerciar con lanas y adquirió el inmueble a la familia del difunto arquitecto, haciendo de este peculiar edificio su hogar hasta finales de los años 50.

Así, pues la sobria belleza de la Casa Baumann se debe al arquitecto modernista Josep Maria Coll i Bacardí, que la construyó en 1913 siguiendo algunos de los parámetros estilísticos en boga por la época, entre ellos los ornamentos florales o la técnica del trencadís en los azulejos.

Se trata de una vivienda unifamiliar aislada y de un tamaño considerable, toda una casa señorial inspirada en el art nouveau vienés, ubicada en la cota alta del antiguo torrente que hoy en día es el Parque de Vallaparadís. La mansión fue concebida en planta rectangular y en diversos cuerpos arquitectónicos de diversos volúmenes.

A lo lejos, el cubrimiento de los muros de esta casa da una falsa sensación de austeridad monocromática, que, en la proximidad, queda desmentida por el uso de cenefas decorativas entonos blancos, ejecutadas mediante la técnica del esgrafiado.DSC03844

Su tejado requiere también atención, pues se cubrió mediante tejas de cerámica vidriada de color negro y caramelo, que  le imprimen una apariencia brillante, a juego con otro de los elementos más vistosos: la valla que protege del desnivel existente entre la calle (avenida Jacquard) y el jardín. Dicha valla consiste en una gran verja de hierro forjado que reposa sobre una estructura rematada también con ese tipo de cerámica. Asimismo, las pilastras que sustentan los distintos tramos de verja aparecen rematadas con trencadís policromado.

Entre los elementos ornamentales del tejado también puede verse una estatua de terracota que representa a San José y que aparece rematada por un pináculo también de trencadís.

La Casa Baumann fue adquirida por el Ayuntamiento de Terrassa después de un tiempo abandonada y acogió instalaciones museísticas, hasta que en 1990, previa restauración, se instaló en ella el  Servei de Joventut i Lleure Infantil.

Casa del Bunyolero

Ubicado en el número  54 del Portal de Sant Roc, la Casa del Bunyolero es uno de los edificios más peculiares del modernismo terrassense por su fachada totalmente cubierta por cerámica decoradaBien Cultural de Interés Local (BCIL), este inmueble residencial fue construido a principios del siglo XX, pero su aspecto actual se debe a una reforma ejecutada en 1916 por Josep Maria Coll i Bacardí. El arquitecto modernista recurrió a la mayólica (loza decorada con reflejos metálicos) para la ornamentación de la fachada del edificio, concebida enferma simétrica y marcada también por los grandes balcones que delimitan cada una de las cuatro plantas que componen el edificio. Los dibujos que ornamentan las baldosas de mayólica recurren a motivos florales y dan cohesión al conjunto llenando los lienzos de pared que separan las oberturas de los balcones mediante cenefas en tonos azulados sobre fondo blanco. Seguir leyendo Casa del Bunyolero

Fábrica y almacén Marcet i Poal

La Fábrica y almacén Marcet i Poal es uno de los ejemplos de reutilización de un antiguo edificio para evitar su demolición, o lo que es lo mismo, potenciar sus valores históricos y arquitectónicos. Sin duda, no puede considerarse una de las joyas del patrimonio arquitectónico de la ciudad, pero resulta evidente que es una muestra significativa del modernismo industrial, corriente que dejó Terrassa “sembrada” de un buen número de edificios de interés cultural.

La historia del edificio es algo confusa, según las informaciones que circulan por Internet. Al parecer, se construyó sobre los cimientos de una fábrica anterior que fue devastada por un incendio, habilitando dos espacios anexos: una fábrica y un almacén.

En su edificación intervinieron dos arquitectos. De un lado, Josep Maria Coll i Bacardí, responsable  del almacén, que fue construido en 1914. Y de otro, el omnipresente arquitecto municipal Lluís Muncunill, que se hizo cargo del proyecto de la fábrica en 1920.

Dos elementos podríamos destacar en lo que se refiere a la ornamentación que hace interesante este edificio desde un punto de vista arquitectónico: de un lado el  remate cerámico del tejado, que le otorga personalidad propia; y de otro, las rejas que adornan las ventanas y balcones de la fachada, de clara inspiración modernista.

La remodelación de su fachada que se acometió en 1992 le valió una mención especial del jurado de los Premios Cívicos de ese año a la mejora de fachadas. En la actualidad, el edificio alberga al Patronato Municipal de Educación.