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Marconi: minimal concept

DSC00465El concepto minimalista es la alternativa elegida por los impulsores de la rehabilitación de la pastelería Marconi de la calle Sant Pere, una expresión que pretendía conjugar, de un lado, la necesidad de sacar partido al angosto espacio; y de otro, el deseo de ofrecer a su público una propuesta de vanguardia y renovación compatible con los más de 35 años de historia de este establecimiento.

El interiorismo es obra de la artista visual y diseñadora terrassense Mireia Castillo Saladrigues (http://mireiasaladrigues.com), vinculada al negocio por vía familiar, quien no oculta que su proyecto se halla influenciado también por uno de los ámbitos en los que desarrolla su profesión habitualmente: las galerías de arte. Y ello es así, tanto en la propuesta formal como en el concepto, ya que, según explica a ARQUITERRASSA, una de las ideas principales fue poner en el centro del protagonismo todo el producto elaborado por su familia, como las piezas de exhibición que en realidad son.

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Francis, la autenticidad como materia prima para el interiorismo

DSC00050A veces, inventar no es todo en la decoración de interiores. Basta con mantener la esencia de un local. El actual gusto por lo vintage ha revalorizado muebles y objetos de diseño que realzan la puesta en escena de un sinfín de espacios públicos y domésticos. No es de extrañar por ello que lo que se diseñó en el pasado hoy siga vigente. La autenticidad es en sí misma el valor principal en ese caso. Ejemplos los tenemos afortunadamente por todas partes, aunque cada vez menos. Y en Terrassa uno de ellos podría ser una modesta tienda de complementos del vestir que ha pervivido desde su origen, manteniendo prácticamente intacta toda su esencia.  Seguir leyendo Francis, la autenticidad como materia prima para el interiorismo

Reina Victoria, universo barroco

DSC_9327A mediados de los ochenta del siglo pasado un artista local tuvo la visión de acondicionar un viejo caserón con la estética propia -aunque sui generis- del estilo victoriano. Nació así el bar Reina Victoria, un punto de encuentro de todo tipo de “tribus” urbanas que, lejos de rechazarse, convivían armónicamente en un ambiente muy similar al cosmopolitanismo británico de la época. El éxito fue inmediato, pero lo sorprendente de esta apuesta es que, a pesar de los años transcurridos, el “Reina” sigue siendo hoy en día -bueno, más bien en noche- el principal referente de Terrassa para una copa con estilo.

DSC_9342La decoración ideada por la inquieta mente creativa de Salva ha mantenido su línea original barroca, aunque cortada por un eje transversal basado en el eclecticismo, que ha permitido incorporar diversos elementos que hacen de contrapunto a la temática del bar. Sigue presidiéndolo el busto y cuadro de la Reina Victoria, como no podría ser de otro modo, pero se han ido incorporando otros objetos contribuyendo así a generar la idea de que el espacio inicialmente ideado está vivo y evoluciona junto con la ciudad.

Hubo un tiempo en que una espectacular serpiente fue mascota y reclamo del lugar, cediendo su puesto a una fuente en la actualidad. También supuso un acontecimiento la ampliación ganada mediante la cobertura del patio de la antigua casa con una cúpula de cristal, que permitió crear un ambiente más abierto en el que ahora se organizan también conciertos en pequeño formato.

Muchos de los elementos que adornan el local han sido concebidos por su propietario, Salva, lo que ha contribuido a generar un interiorismo muy personal, pero con el que varias generaciones de clientes se identifican.

La primera estancia del bar, correspondiente a las habitaciones del antiguo inmueble acogen la zona de juegos, presidida por un billar y en las que destaca el futbolín “tuneado” por Salva. Un arco da acceso al salón, que acoge el espacio central donde se ubica la barra del bar y una larga bancada que actúa de contrapunto a ésta. A continuación otro arco  da paso a la antesala de la terraza, que se ha acondicionado como una especie de biblioteca flanqueada por altos cortinajes de terciopelo granate.

En la terraza, donde la madera sustituye al cuero en el mobiliario y el mármol adquiere protagonismo, llama la atención el mural que se ubica al fondo, con motivos alegóricos a Baco, y el pequeño altar rescatado del pasado y consagrado a la tecnología de la imagen.

Simplicidad sueca para resultados eficientes

DSC04495Una buena parte del presupuesto destinado a la apertura de un pequeño comercio se lo lleva el capítulo de decoración. El diseño interior de una tienda es un elemento muy importante para el éxito de la empresa, pues se trata de la imagen que mostraremos ante el cliente; el primer paso en una cadena de comunicación que ha de desembocar en la venta de bienes de consumo. Por ello, no es de extrañar que muchos empresarios dediquen un gran dispendio a este asunto, encargando su imagen corporativa  y su “puesta en escena” a interioristas solventes. Sin embargo, tal vez porque en tiempos de crisis agudizamos el ingenio, o por que muchos empresarios poseen también mentes inquietas y creativas, el caso es que cada vez se dan más ejemplos de establecimientos que han sido decorados por sus propietarios, principalmente mediante la reutilización de mobiliario vintage o con elementos de reciclaje, entre otras muchas propuestas. Seguir leyendo Simplicidad sueca para resultados eficientes

Almacenes Torras, el sueño de un sastre

DSC02601Los Almacenes Torras nacieron vinculados al floreciente comercio terrassense y en la actualidad el edificio que los albergaba sigue fiel a este sector, aunque orientado a la hostelería. Este edificio modernista fue construido en 1914 por el arquitecto municipal Melcior Vinyals en un solar resultante del derribo de tres casas del final de la calle de Sant Pere. Fue encargado por un sastre de Olesa de Montserrat llamado Pere Torras i Obiols, quien puso en marcha el único almacén textil de la ciudad dedicado a la venta al detall (lo habitual era que todos los almacenes se dedicaran a los mayoristas). Es por ello que durante años también fue conocido como Cal Sastre d’Olesa.

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El Taller dels Silencis, vocación bohemia

Hay dos formas a la hora de decorar un local: contratar los servicios de un interiorista profesional o hacértelo tú mismo. Generalmente, es conveniente recurrir a los expertos para lograr un trabajo de calidad, aunque a menudo ello puede resultar impersonal y totalmente ajeno a las cualidades que quien regenta el establecimiento desea imprimirle al proyecto. Por otra parte, el hágaselo usted mismo conlleva también graves riesgos cuando el autor de la decoración no sólo es neófito, sino que además carece de buen gusto. Seguir leyendo El Taller dels Silencis, vocación bohemia

Farmacia Albiñana

DSC02611Varias generaciones de terrassenses hemos conocido la magia evocadora de la farmacia Albiñana, ubicada en el céntrico Raval de Montserrat, frente a uno de los accesos al Mercado de la Independencia. Sus grandes faroles rojos a ambos lados de la puerta han sido el principal reclamo del negocio y de una fachada que, tras dicho reclamo, se revela como un hermoso ejemplo del modernismo decorativo. Abierta en el año 1934 por el farmacéutico Antoni Albiñana Carné, permanece activa conservando intacta su esencia. A pesar de los años transcurridos y la evolución del sector, este establecimiento mantiene aún la decoración interior ideada en sus orígenes, a la vez que el diseño exterior, lo que hace de él un edificio singular desde un punto de vista arquitectónico e incluso histórico.

Sin embargo, toda esa magia modernista no se debe al ilustre farmacéutico, sino a sus progenitores, que fueron quienes encargaron la construcción de dicho inmueble con unos fines muy diferentes. La labor desarrollada por el Ayuntamiento de Terrassa a través de la puesta en valor del patrimonio arquitectónico de la ciudad reveló a muchos ciudadanos que el nombre de este peculiar edificio no era otro que el de Confitería Viuda Carné. Y es que esa era precisamente una de las funciones de un inmueble, junto con la de vivienda de la familia dedicada a dicho comercio.

El artista de Terrassa Joaquim Vancells fue el responsable del diseño de la colorida fachada y de los interiores del inmueble, que se construyó en 1908, veintiséis años antes de transformarse en farmacia. Sobre un muro estucado de color blanco, el artista “dibujó” distintos elementos decorativos recurriendo a diversas técnicas artesanales. Así, podemos encontrar ornamentos realizados en mosaicos, grafiados, zócalo de cerámica vidriada y guirnaldas florales, todo ello coronado con un reloj de sol.

El balcón y las jardineras del primer piso son también elementos distintivos de este edificio, fundamentalmente por el rico trabajo en forja, muy inspirado en las tendencias de la época. De la misma forma, el interior cuenta con elementos del mobiliario original de gran riqueza, así como con pinturas, forja y cerámica vidriada.