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El estadio soterrado

DSC00706La destacada vinculación de Terrassa con el hoquey sobre hierba le valió a la ciudad ser subsede olímpica de Barcelona 92 en esa disciplina deportiva. Para ello fue necesario acondicionar la pertinente infraestructura y se decidió remodelar el campo de fútbol del Terrassa Fútbol Club. Con el tiempo esa infraestructura pasa un tanto inadvertida frente a construcciones de más relumbrón desde un punto de vista arquitectónico, pero no debemos olvidar sus bondades y originalidad, pues podemos afirmar sin muchas dudas que contamos con un ejemplo de integración paisajística casi único, cuya principal virtud es el escaso impacto del cemento. Seguir leyendo El estadio soterrado

La llama olímpica

DSC03642El fuego olímpico o bien un atleta portando una antorcha encendida que brota del mismo fuego. Son dos de las posibles interpretaciones que permite esta escultura de nombre no menos descriptivo: Flama II (Llama II) y que fue erigida en conmemoración de un hecho histórico para la ciudad de Terrassa, como fue ser subsede de los Juegos Olímpicos de Barcelona que se celebraron en 1992.
La escultura fue creada por Ferran Bach-Esteve por encargo del Ministerio de Educación para formar parte de una exposición que se presentó en el espacio Tecla Sala de Hospitalet de Llobregat. Un año después y tras el fallecimiento del artista, su viuda la donó a la ciudad para que fuera instalada en un lugar público. Y el Ayuntamiento decidió aprovechar la remodelación de la Placeta de Saragossa para decorar su nueva isleta de césped y situar en un céntrico lugar el recuerdo de un evento deportivo que llenó de orgullo a los terrassenses.
La llama concebida por Bach-Esteve es una escultura de vanguardia elaborada en acero inoxidable pulido, tiene una altura de tres metros, un diámetro de 8 centímetros y pesa 600 kilos.

Almacén Joaquim Alegre

Hotel Don Cándido, fantasía circular

En esta ocasión toca revisar un clásico moderno de la ciudad, un edificio que contribuyó a cambiar la imagen que se tenía de Terrassa y ponerla otra vez dentro del circuito de hoteles de Catalunya. Tras muchos años en los que fondas y hostales acogían a los viajantes de comercio y a los ingenieros que visitaban la ciudad para atender los problemas de sus fábricas, con la llegada de los Juegos Olímpicos de Barcelona, en el año 1992, y la nominación de Terrassa como subsede olímpica se hizo necesario disponer de un establecimiento hotelero en condiciones para acoger a deportistas y turistas deportivos desplazados para seguir las pruebas de hoquey. La iniciativa de llevar a cabo dicha infraestructura fue asumida por una de las empresas más importantes de la cuidad, Cirsa, que abrió así su mercado -centrado en el sector del juego- hacia el de la hostelería. Seguir leyendo Hotel Don Cándido, fantasía circular