Homenaje a ‘El Principito’

“Sólo se ve bien con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos “.
Es una de las frases del mítico libro de Antoine de Saint-Exupéry “El Principito“. Y es la frase elegida por el escultor Josep Cárceles para la visión que nos muestra de este mágico personaje a través de la escultura que, casi desapercibida, se sitúa ante el edificio que acoge la sede terrassense del BBVA, en la Rambla de Égara. Seguir leyendo Homenaje a ‘El Principito’

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Comer en una juguetería

No es de extrañar que en una ciudad donde el Modernismo arraigó con tantos ejemplos en su arquitectura urbana a alguien se le pasara por la cabeza homenajear ese estilo arquitectónico a la hora de decorar un establecimiento de restauración. En un mundo de tiendas y restaurantes cuyo interiorismo pasa más por criterios convencionales que rozan lo estandarizado, antes que por apuestas arriesgadas u originales, merece al menos un comentario el esfuerzo llevado a cabo por los impulsores del restaurante La Botigueta, que apostaron por revivir el pasado reciente de la ciudad en la propuesta formal de su establecimiento, logrando con su “puesta en escena” un efecto mágico y evocador que confiere un tremendo atractivo a quienes acuden a saborear su carta. Seguir leyendo Comer en una juguetería

Cambra de Comerç, el barco de cristal

Detalle de su esbelta columna y alero en vértice

Así como el modernismo dotó al paisaje urbano de Terrassa con numerosas y relevantes muestras arquitectónicas, no ocurre lo mismo cuando analizamos el patrimonio contemporáneo, en el que muchas otras ciudades sobresalen con espectaculares obras de renombrados arquitectos. No obstante, como este site va de arquitectura y decoración, me he propuesto reseñar también los “emblemas” que adornan la ciudad en materia de arquitectura más o menos actual e indagaré entre las construcciones relativamente recientes para descubrir qué se ha cocido en la cocina contemporánea.

Y he decidido empezar por la aportación que en su día hicieron los comerciantes de la isla, o mejor dicho, su cámara de representación, dotándose de un edificio moderno, que despuntó por sus atrevidas líneas orgánicas y dinámicas. Se trata del edificio de la Cambra de Comerç, obra del arquitecto Francesc Bacardit Segués, que fue erigido en 1989 un solar de la calle Blasco de Garay, 4.700 metros cuadrados que antaño acogía a la industria textil Mas SA.
Con vocación mediterránea, el edificio destacó inmediatamente como un gran barco de cristal por su ondulada fachada y sus cornisas acabadas en vértice. Bacardit remató la fachada con una inmensa columna exterior erigida en el cruce de las calles Blasco de Garay con Arquímedes, con la intención de que resultara visible desde la Rambla. Eran tiempos -finales de los ochenta-en los que se hablaba del post-modernismo como tendencia artística y la arquitectura quiso también dejar su impronta en esa filosofía urbana con creaciones diversas. El diseño del edificio de la Cambra algunos lo circunscriben precisamente en la corriente del expresionismo post-moderno.
El trabajo de Bacardit se inspira a menudo en el racionalismo, caracterizado por la simplicidad de líneas y la concepción de obras de belleza minimalista. No en vano, por aquella época, el arquitecto aseguraba sentirse más atraído por las bellas artes y la arquitectura que por la construcción en sí. Tal vez por ello destaque el edificio del que nos ocupamos ahora, marcado cuya simplicidad tiene mucho de estética, tal vez por el juego visual que su sinuosa geometría le confiere al conjunto.
Bacardit lo concibió en planta libre y soportado por una estructura reticular de hormigón armado, con pilares situados a cada cinco metros y perímetro cerrado por elementos prefabricados de hormigón tratado, vidrio y acero. Son precisamente esos tres elementos los que definen claramente la fachada principal del edificio, rematada a ambos lados por dos elevadas cornisas que sobresalen en forma de alerón, acentuando el efecto óptico de la curvatura de dicha fachada. El trazado curvilíneo del frente principal del inmueble permitió dotar a la calle Blasco de Garay de un espacio público más amplio que, a la vez, realza el edificio al otorgarle más perspectiva al ser contemplado desde las calles adyacentes.
Como buen ejemplo de obra racionalista, el uso del cristal no sólo es cuestión de estética en este caso, sino que también permite aportar luminosidad al interior del inmueble, que acentúa su verticalidad mediante la disposición de rampas y escaleras que unen las distintas plantas a distancia de la pared traslúcida. El edificio alberga en su interior un total de 5 plantas, dos de ellas subterráneas que acogen un parking, un almacén y un archivo. La planta baja se destinó a recepción, oficinas y una sala de exposiciones. Presidencia se halla en la primera planta, donde también está la sala de plenos del comité ejecutivo de la Cambra de Comerç, salas para diversas comisiones, sala de actos y salas multifuncionales. La segunda planta se destinó a aulas de formación.

Gracias a Bacardit la Cambra recibió en 1990 el Premio Cívico a la mejora de fachadas del Ayuntamiento de Terrassa. A su vez, el propio arquitecto fue galardonado un año después con el Premio de Arquitectura Estética.

Años después, entre 2003 y 2008, el edificio fue remodelado por el arquitecto Jaume Armengol para adaptar sus funciones a las nuevas necesidades que se fueron generando. Entre esas intervenciones, figura la apertura del acceso al interior del edificio por la fachada principal de la calle Blasco de Garay (el diseño original la ubicaba en el cruce con la calle Arquímedes). La reforma respetó la concepción inicial de Bacardit, preservando la estética del edificio intacta.

Columnas descontextualizadas

En la parte posterior de la actual sede en Terrassa del BBVA llama la atención una curiosa escultura, fruto de la reutilización. La ciudad cuenta con numerosos ejemplos de cómo embellecer sus espacios públicos con elementos procedentes del rico patrimonio industrial. Muchas chimeneas de antiguas fábricas se han convertido en señas distintivas de Terrassa gracias a esta iniciativa, que las sitúa en línea con el arte callejero que representan las esculturas urbanas.

En esta ocasión se trata de 27 columnas de hierro forjado dispuestas en forma geométrica para formar un conjunto arquitectónico con personalidad propia. Antiguamente soportaban la estructura del Vapor Albiñana, fábrica construida por el arquitecto Lluís Muncunill en el año 1899 en la calle Mare de Deu dels Àngels, y fueron utilizadas para crear este curioso elemento arquitectónico tras la demolición de parte de dicha fábrica.

Almacén Joaquim Alegre

La guía sobre arquitectura industrial modernista editada por el Ayuntamiento de Terrassa define a este edificio como “el almacén más emblemático de Terrassa de todos los que construyó Lluís Muncunill con su personal lenguaje modernista”.
Sin llegar a afirmar tanto, sí es cierto que la actual sede del Arxiu Tobella es uno de los claros ejemplos de ese tipo de arquitectura, caracterizada por su sobria belleza, en la que sobresale como elemento definitorio el uso de arcos elípticos.
Se construyó en el año 1904 por encargo del industrial Joaquim Alegre como almacén para la razón social Aymerich, Amat i Jover, fábrica que cuenta con otro de los edificios emblemáticos de la ciudad.
El almacén se edificó en tres plantas, que hoy en día permiten diversos usos (archivo de la ciudad, salón de actos y sala de exposiciones) y entre sus principales valores arquitectónicos sobresale su fachada. En ella, se abren seis arcos parabólicos de líneas sencillas y acabados en una cornisa decorada con motivos florales. También destacan los trabajos de cerrajería de Pau Bros y los de carpintería de Pere Sabater, colaboradores habituales de Muncunill.
En su interior merece especial mención la escalera principal ubicada en la antesala y la escalera de caracol que permite acceder a la planta superior.
Durante muchos años, este edifico se conoció por el nombre de Pau Farnés S.A., que lo alquiló en un primer momento y posteriormente lo adquirió. Aunque probablemente sea más conocido en los últimos años como la sede del Arxiu Tobella, una asociación privada y sin ánimo de lucro que difunde la historia de la ciudad a través de documentos de todo tipo.

Mercat de la Independència

Su ubicación, a media altura de la Rambla, le ha conferido cierta preeminencia frente a otros edificios que se consideran también emblema de la ciudad. Pasa por ser el inmueble que conserva la mayor estructura metálica de la arquitectura de estilo modernista de Terrassa, y fue construido para dar cabida a las necesidades de espacio, cada vez mayores, del tradicional mercado central. Estamos hablando del Mercat de la Independència. Seguir leyendo Mercat de la Independència

La “sirenita” de Terrassa

Terrassa comparte con Copenhage el contar en sus calles con una estatua que reproduce a una sirena. Esta curiosidad egarense, sin embargo, se debe al reconocimiento de una labor de emprendeduría en el campo del comercio, y no al homenaje a un literato de renombre, como fue Hans  Christian Andersen. Más prosaica, la discreta sirena terrassense preside uno de los accesos al Mercat de la Independència, mientras su homónima danesa adopta una lánguida actitud frente al batir de las olas del mar. Seguir leyendo La “sirenita” de Terrassa

Arquitectura e interiorismo en Terrassa