La llama olímpica

DSC03642El fuego olímpico o bien un atleta portando una antorcha encendida que brota del mismo fuego. Son dos de las posibles interpretaciones que permite esta escultura de nombre no menos descriptivo: Flama II (Llama II) y que fue erigida en conmemoración de un hecho histórico para la ciudad de Terrassa, como fue ser subsede de los Juegos Olímpicos de Barcelona que se celebraron en 1992.
La escultura fue creada por Ferran Bach-Esteve por encargo del Ministerio de Educación para formar parte de una exposición que se presentó en el espacio Tecla Sala de Hospitalet de Llobregat. Un año después y tras el fallecimiento del artista, su viuda la donó a la ciudad para que fuera instalada en un lugar público. Y el Ayuntamiento decidió aprovechar la remodelación de la Placeta de Saragossa para decorar su nueva isleta de césped y situar en un céntrico lugar el recuerdo de un evento deportivo que llenó de orgullo a los terrassenses.
La llama concebida por Bach-Esteve es una escultura de vanguardia elaborada en acero inoxidable pulido, tiene una altura de tres metros, un diámetro de 8 centímetros y pesa 600 kilos.

Almacén Joaquim Alegre

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Almacén Pasqual Sala, monumentalidad novecentista

DSC03646Siempre pensé que el edificio señorial que actualmente acoge a la Confederación de Empresas (CECOT) en Terrassa parece surgido de cualquiera de las novelas de Agatha Christie; el escenario ideal para una reunión de extravagantes personajes cuyas vidas son moneda de cambio para un gran misterio. Y todo ello por su aire de antiguo caserón no exento de cierta megalomanía, pero también por el aspecto que cobra durante las oscuras noches de invierno, especialmente cuando la luna emerge entre las nubes, por encima de su gran cúpula gris.

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La iglesia del dinero

IMG_20150106_115750Dudaba de si traer aquí este ejemplo de mal gusto arquitectónico, pero como también me dedico a recopilar curiosidades opté finalmente por recoger esta extravagancia situada en la calle Nou de Sant Pere. No deja de tener su gracia el remate final elegido por el arquitecto de turno para, digamos, “actualizar” uno de los accesos de un antiguo almacén modernista ocupado por la oficina de una entidad bancaria. El inmueble en cuestión tiene su importancia histórica por pertenecer a la ruta de edificios del llamado modernismo industrial; concretamente el almacén Joan Fontanals, parte del cual, como se ha dicho, es actualmente la sede de un banco catalán. Pues bien, en un alarde de imaginación, el arquitecto decidió reformar la fachada marcando el perfil determinado por el tejado a dos aguas del edificio y cubriéndola de cristal reflectante. El error, adosar un frontal de hormigón a modo de torre, presumiblemente con el efecto de destacar en lo alto el logotipo de la entidad financiera. Y el resultado, la evidente forma de iglesia, que reviste especial ironía en los tiempos actuales en los que el dinero parece ser la religión mayoritaria. Pues sí, tiene su gracia, aunque solo sea en el sarcasmo. Otro día os hablaré del antiguo almacén en cuestión.

Edificio Torredemer, sinuosidad casi etérea

Torredemer llegó a ser una de las más importantes fábricas textiles de Terrassa. Tal vez por ello, los propietarios del solar en el que se alzaba el edificio quisieron que fuera sustituida por un edificio de características singulares, capaz de captar la atención de quienes buscamos en la ciudad la belleza que la arquitectura le ha legado. Calidad y singularidad fueron dos de las premisas que los impulsores del proyecto plantearon al ejecutor del mismo. Calidad de los materiales y singularidad en cuanto a la propuesta formal. El proyecto fue encargado al arquitecto Eduard Broto Comerma, cuyo equipo se encargó de diseñar el edificio que hoy da protagonismo a un importante eje de la evolución urbanística experimentada por Terrassa en torno al cambio de décadaSeguir leyendo Edificio Torredemer, sinuosidad casi etérea

La Muntanyeta, concepto polivalente en Vallparadís

DSC03212Echando un vistazo a otras obras desarrolladas por el estudio Q d’Arquitectura se percibe claramente su gusto por las volumetrías cúbicas; el concepto limpio y rectilíneo, sencillo y funcional, tal vez inspirado en el racionalismo y en las teorías de la corriente más influyente en la arquitectura contemporánea, la Bauhaus. El proyecto de La Muntanyeta no es una excepción en lo que se refiere a la propuesta formal hecha en su día por dicho estudio, pues precisamente destaca por ser un edificio de formas rectangulares que resalta por su ubicación en la cima de una colina con vistas al lago artificial del tramo sur del parque de Vallparadís. Seguir leyendo La Muntanyeta, concepto polivalente en Vallparadís

Hotel Don Cándido, fantasía circular

En esta ocasión toca revisar un clásico moderno de la ciudad, un edificio que contribuyó a cambiar la imagen que se tenía de Terrassa y ponerla otra vez dentro del circuito de hoteles de Catalunya. Tras muchos años en los que fondas y hostales acogían a los viajantes de comercio y a los ingenieros que visitaban la ciudad para atender los problemas de sus fábricas, con la llegada de los Juegos Olímpicos de Barcelona, en el año 1992, y la nominación de Terrassa como subsede olímpica se hizo necesario disponer de un establecimiento hotelero en condiciones para acoger a deportistas y turistas deportivos desplazados para seguir las pruebas de hoquey. La iniciativa de llevar a cabo dicha infraestructura fue asumida por una de las empresas más importantes de la cuidad, Cirsa, que abrió así su mercado -centrado en el sector del juego- hacia el de la hostelería. Seguir leyendo Hotel Don Cándido, fantasía circular

Arquitectura e interiorismo en Terrassa