Casal Cívico de La Maurina, emblema de barrio

El nuevo Casal Cívico del barrio de La Maurina es el buque insignia de proyecto urbanístico más amplio que ha tenido lugar en la plaza del mismo nombre y su entorno durante los años 2017 al 2019. Incluida dentro del Pla de Barris de La Maurina, dicha intervención urbanística ha supuesto, además de la dotación al barrio de equipamiento sociocultural, la rehabilitación de un espacio neurálgico y de algunas calles adyacentes al mismo. El nuevo equipamiento se halla perfectamente adaptado a la orografía irregular de la plaza, que también ha sido remodelada en forma armónica, y destaca por un diseño moderno y colorista no exento de cierta vocación de emblema para el barrio.

El proyecto de reforma de la plaza y sus calles contó con un presupuesto de ejecución de 2.055.879,72 euros y se adjudicó a la empresa Bigas Grup, que puso en manos de los arquitectos Miquel y Carles Orriols el diseño del edificio; un proyecto basado en necesidades estructurales, además de estéticas. Y es que el terrero, delimitado por las calles Franc Comtat y Felip II, registra un importante desnivel que deja la plaza de La Maurina hundida unos 9 metros en relación a la cota superior. Por ello, el edificio cumple también la función de muro de contención para uno de los taludes principales, mientras que la nueva plaza que lo precede se ha distribuido a modo de terrazas ajardinadas que distribuyen los distintos espacios y soportan la orografía.

El nuevo equipamiento tiene una superficie hábil de 1.115 metros cuadrados, distribuidos en tres plantas que dan cabida a los distintos servicios que prestará una vez abierto al público; entre ellos, el área de gestión del centro, la cafetería, áreas de descanso y almacenes, sala de ensayos para grupos de música y salas de uso polivalente.  El concepto se basa en la superposición de dos bloques situados uno a cada nivel de la plaza y conectados por su parte central. El volumen ubicado a ras de plaza acoge la entrada principal al edificio y se comunica con el volumen superior, que da a la calle Franc Comtat, mediante una escalera interior. Para salvar el desnivel existente entre la parte baja de la plaza y la calle Franc Comtat, además, se ha instalado un ascensor con el que se favorece la movilidad.

El edificio, de geometría compleja, se empotra en el talud, liberando de edificación el centro del espacio público y absorbiendo el desnivel con el vial superior“, señala Carles Orriols a Arquiterrassa. El arquitecto, autor junto a su padre del proyecto, añade: “La fachada principal, hacia la plaza, se resuelve escalonada, de manera que su altura aparente sea coherente con la de la arquitectura popular del entorno. Las lamas de protección solar, de gran formato y coloridas, constituyen un elemento formal potente que la singularizan“.

En efecto, la “epidermis” del edificio es otro de los aspectos singulares del mismo, ya que se ha jugado también con elementos estéticos y funcionales. El equipo de arquitectos responsable del proyecto ha optado por el muro cortina, mediante paneles paralelos de disposición vertical, que establecen un juego de colores en tonos amarillo y naranja. Dichos paneles, situados perpendicularmente a la línea de fachada, protegen del impacto directo del sol el interior del edificio, aislándolo térmicamente y permitiendo a la vez la recepción de iluminación natural. También establecen un interesante juego visual en el exterior, que confiere gran personalidad al inmueble, a la vez que imprime cierta ligereza a la presencia imponente del cemento.

La construcción del edificio se inscribe dentro del Pla de Barris (plan de barrios) que el Ayuntamiento promueve y cofinancia con la Generalitat de Catalunya desde 2008 y al que se ha destinado un presupuesto total de 5 millones de euros. Dicho plan preveía asimismo la urbanización del entorno del Casal Cívico, por lo que la Plaza de La Maurina también ha sido remodelada, transformándose en el actual espacio en forma de terrazas ajardinadas (una de ellas es el tejado del módulo bajo del edificio cívico). “Las cubiertas (excepto la de planta tercera) -explica Carles Orriols se condicionan como espacio público, generando un pasaje peatonal accesible que salva el desnivel entre la plaza y el vial superior. Se integra también al conjunto un ascensor para uso público. Todas las plantas del edificio tienen acceso a nivel desde el espacio público. El espacio vestibular principal se sitúa en planta primera, con acceso desde el pasaje peatonal“.

Esta plaza, que ocupa unos 2.000 metros cuadrados, cuenta ahora con un nuevo espacio central con juegos infantiles y capacidad para celebrar actividades al aire libre situado en la parte más baja del terreno. Para su remodelación hubo que eliminar los árboles existentes, que han sido repuestos por otros en el nuevo proyecto de ajardinamiento.

También se han remodelado las calles adyacentes de Franc Comtat y Felip II, en las que se ha sustituido el pavimento, dando más prioridad a los espacios para peatones y corrigiendo los desniveles preexistentes. Asimismo se han ejecutado obras de infraestructura para mejorar las redes de servicios y se ha renovado el mobiliario urbano de la zona.

 

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2 comentarios en “Casal Cívico de La Maurina, emblema de barrio”

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