Catedral de Terrassa 1: La reforma moderna

Terrassa no cuenta con una catedral monumental equiparable a las de otras ciudades porque no ha sido sede episcopal hasta 2004. La actual catedral tiene su origen en la antigua iglesia del Sant Esperit, que robó protagonismo a las iglesias que componen el conjunto de la Seu d’Ègara,  que si acogieron un obispado que inauguró Ireneo a mitad del siglo V, que contó con obispos notables como San Nebridio (516-527), y que concluyó en el siglo VIII con la invasión musulmana. Pero esa es otra historia.

La iglesia del Sant Esperit, mucho antes de su consagración como Catedral de Terrassa, sufrió la devastación de un incendio. Ocurrió durante la Guerra Civil y tras el mismo, el templo acabó siendo usado como un aparcamiento para vehículos, lo que da una idea de la pérdida de su identidad histórica y de sus valores arquitectónicos. Sin embargo, ello no impidió que sobreviviesen algunos elementos originales de dicha construcción, así como otros decorativos que fueron rescatados y protegidos por algunos ciudadanos. Es por ello, un templo relativamente nuevo, que ha sido sometido a varias actuaciones en los últimos decenios no exentas de polémica. Así, la antigua nave aloja elementos del gótico y del modernismo, y su fachada, en origen barroca y de gran sobriedad, se transformó en 1919 en neogótica a raíz de una intervención que la dotó de un atrio enmarcado por tres grandes arcos que presiden su acceso. Y en 1999 esa misma fachada y el antiguo campanario se sometieron a una intervención de cariz contemporáneoPor esa razón he querido relatar sus valores arquitectónicos en varias entregas, empezando por la más moderna y polémica que concluyó la construcción de un templo erigido en 1574. Se trata de la intervención acometida en el año 2000 por el arquitecto Francesc Bacardit i Segués (BAMMP Arquitectes i Associats).

El equipo de Bacardit acometió una reforma que pretendía, por un lado, añadir equipamiento a la nueva catedral, y por otro, concluir su fachada y armonizar el campanario con la misma. La parte más destacable de esta intervención, por ser la más visible desde la fachada y por cambiar sustancialmente la misma fue la habilitación de una sala capitular sobre el atrio neogótico y el alzamiento de la fachada original. Dicha sala fue concebida como “una caja colocada encima del atrio que se extiende a sur y se alarga por encima la Casa Prioral”, según señalan desde el estudio de Bacardit. “La orientación de la Sala Capitular al sol de poniente, hace que su fachada se cierre y la luz se busque mirando al este, a través de la pared vidriada interior, que paralelamente a la fachada de la nave gótica y ligeramente separada de ésta se hace entrar la luz reflejada
por ésta”.

La habilitación de esa “caja” obligó a elevar la fachada sobre el atrio. Para ello, se optó por habilitar un paramento de piedra gris que armoniza y contrasta a la vez con el gris de la piedra del atrio. Dicho paramento forma un bajorrelieve que recoge los dos elementos principales de la fachada: de un lado, el antiguo rosetón, que queda atrapado y solo visible en su mitad desde la Plaça Vella; y de otro, la cruz, que aparece empotrada dentro de las juntas de despiece de la piedra. Ese gran frontón liso y contemporáneo contrasta vivamente con el aspecto neogótico de la catedral y obligó a replantear la estética del campanario, que fue igualmente recubierto de piedra, ocultando su pasado barroco.

La intervención, según se señala desde el estudio de Bacardit, “partía del análisis hecho anteriormente en el que se veía que el esfuerzo no se puede concentrar sólo en la fachada, lindando con la plaza, ya que éste no puede atender, por pesado que sea, todas las solicitaciones que se presentan. La intervención, también, se hizo pensando en todo el conjunto de la Basílica, tanto desde su funcionalidad-racionalización, como desde su conservación y optimización de recursos”. En ese sentido, la reforma atendió a aspectos como la reconstrucción y racionalización de la Casa Prioral y del subsuelo del Atrio, o “la relación con la Plaza: la coronación respecto a los edificios que la rodean y la descentralización de la basílica respecto a ella”.

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2 pensamientos en “Catedral de Terrassa 1: La reforma moderna”

    1. Sembla que és més polèmic del que em pensava hahaha. És curiós. En viure fora tants d’anys, jo vaig trobar la reforma de sobte i em va horroritzar. Avui en dia gairebé m’hi he acostumat i no tinc massa clara la meva opinió. El cert és que, exceptuant l’interior, el Sant Esperit sempre l’he trobat una mena de “pastiche”. La portalada neogótica la veig fora de lloc i totalment falsa. Mai m’ha agradat. Potser em quedo amb l’austeritat del temple original pel seu caràcter genuí. El cert és que a Terrassa les esglésies (tret de la Seu) no són el nostre fort potser pel tarannà aconfesional tan terrassenc.

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