Vapor Amat, al servicio del arte

En el año 1982, el Ayuntamiento de Terrassa recuperó para la ciudad un espacio emblemático de la época dorada del modernismo terrassense transformando el antiguo Vapor Amat en sala de exposiciones. Un año después, otro edificio singular de características similares sería acondicionado por la Generalitat de Catalunya como otro espacio para la cultura: el Museo de la Ciencia y de la Técnica de Cataluña ubicado en el antiguo Vapor Aymerich, Amat i Jover. Ambas obras llevan el sello del arquitecto modernista Lluís Muncunill y ambas también destacan, entre otras cosas por los originales lucernarios que coronan sus bóvedas.

El Vapor Amat, también conocido como Ca l’Izard, fue rebautizado con el nombre de Sala Muncunill  en honor al ilustre arquitecto y desde su inauguración se ha consagrado como un activo centro de arte. Ubicado en la plaza de Didó, haciendo esquina con la calle de la Rasa, fue construido en el año 1921 promovido por el industrial Josep Amat como espacio destinado a tintes textiles.  La construcción original de Muncunill con el tiempo se vio modificada por el trabajo de otros arquitectos locales de renombre. Así, en 1940 Joan Baca i Reixach se hizo cargo de una remodelación que afectó principalmente a las claraboyas de ventilación. Y Francesc Bacardit i Segués rehabilitó la nave en 1982 para adaptarla como sala de exposiciones.

El edificio en sí es una construcción sencilla, de planta rectangular, sin mayor relevancia. No así su cubierta, donde se halla todo el artificio del genio de Muncunill. Dieciséis bóvedas de ladrillo de estilo catalán sustentadas por columnas de hierro colado conforman dicha cubierta. Sobre ese tejado, Muncunill quiso experimentar con un sistema de iluminación y ventilación alternativo al utilizado hasta el momento, basado en la estructura de la cubierta en dientes de sierra. Así pues, ubicó sobre las bóvedas doce claraboyas que actualmente se encuentran cerradas por cristales, pero que en su momento estaban abiertas, permitiendo, además de la entrada de luz, la libre circulación del aire. Esas claraboyas se hallan superpuestas mediante arcos de cuatro puntos, resaltando sobre las bóvedas como harían las mansardas sobre un tejado inclinado. El efecto recuerda la coronación de un faro.

La sala formaba parte del antiguo vapor, en cuyo espacio se construyó en 1993 una plaza dedicada al titiritero Ezequiel Vigués, conocido con el apodo de Didó. Sólo se conservó l antigua sala de los tintes, ahora Sala Muncunill, y una antigua chimenea de base cuadrada y 10 metros de altura construida en 1900 para la fábrica Sala Hermanos. La chimenea es de base cuadrada.

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