Torrebonica

29331801Circulando por la carretera de Sabadell, a mano derecha y a lo lejos, llama la atención la silueta de Torrebonica, que nos recuerda a uno de esos hoteles de montaña tipo castillo, con sus torres y su cuerpo central. Se trata de un edificio que constituye el emblema de una época y que podría recuperar protagonismo si finalmente se lleva a cabo el proyecto actual de transformarlo en campus universitario. 

Su majestuosa imagen actual dista mucho de sus orígenes, pues este edificio se erigió sobre una masía conocida por el nombre de Can Viver de Torrebonica, construida en el siglo XVIII. Su actual apariencia data de 1911 y se debe a la transformación que el espacio hubo de sufrir para convertirse en un sanatorio y granja agrícola.

Obra del arquitecto  Josep Domènech i Mansana, Torrebonica se inscribe dentro del estilo novecentista que cobró gran notoriedad a principios del siglo XX y está catalogado como Bien Cultural de Interés Local (BCIL). Destaca por sus grandes proporciones y su corte casi palaciego. La gran avenida arbolada que da acceso al edificio acentúa esa majestuosidad a medida que nos acercamos y nos topamos con sus tres pisos de altitud flanqueados por sus dos torres.

Domènech i Mansana concibió un edificio de planta rectangular y de composición clásica y simétrica. Su cuerpo central sobresale de la línea de la fachada y cuenta con dos grandes torres rematadas por cubierta piramidal, una a cada lado. Una cúpula sustentada sobre una estructura circular que hace las veces de lucernario corona esa parte central del edificio, mientras que el elemento que caracteriza la planta baja es una galería formada por arcos de medio punto que cobijan el acceso principal. Sobre ellos, 42 ventanas de corte rectangular ofrecen iluminación a los espacios interiores de las tres plantas del edificio.

A ambos lados del edificio, además de las torres -que recuerdan a un campanile veneciano- se alzan sendos cuerpos que siguen el mismo diseño, aunque sustituyen las oberturas rectangulares por ventanas con arcos de medio punto y mayor amplitud.

En cuanto al tratamiento de la fachada, es de una gran sobriedad, a excepción de los esgrafiados que adornan el estuco en tono crema, y al margen de algún detalle curioso como los pequeños arcos ciegos que hallamos a ambos lados del cuerpo central, de concepto medieval y adornados con relieves de animales, que sugieren una procedencia anterior, posiblemente de la antigua masía.

En su extremo derecho, el edificio cuenta asimismo con una capilla, que sigue el mismo tratamiento estético del conjunto, aunque se permite un cierto homenaje al barroco. Cuenta con una pequeña espadaña y un conjunto de pequeños vitrales que aportan iluminación al interior.

Durante muchos años el reformado mas de Can Viver de Torrebonica fue conocido como sanatorio de tuberculosos Mare de Déu de Montserrat y en torno suyo se generó también actividad agrícola que favoreció la aparición de un pequeño núcleo de viviendas. Esos terrenos se cedieron a la obra social de la Caixa en 1922 y en 1999, cuando el sanatorio fue clausurado, el Ayuntamiento de Terrassa los recalificó y fueron adquiridos por el  Reial Club de Golf El Prat.  En 2010, la Fundació Sant Llàtzer de Terrassa compró la finca de Torrebonica a la Caixa, donde está previsto habilitar el campus universitario de Ciencias de la Salud del Consorci Sanitari de Terrassa.

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