L’Atlètic de hoquey, campeón también en arquitectura

La reforma acometida en 2010 en la sede social del Atlètic Terrassa Hockey Club valió a sus creadores el acceso a la final de los prestigiosos Premios FAD de Arquitectura de ese año. El proyecto de reforma y ampliación concebido por los arquitectos Xavier Vancells y Jaume Armengol  se llevaron a cabo en torno a un edificio preexistente que se había construido en el año 1952 y consistió fundamentalmente en una actualización acorde con las modernas tendencias de la arquitectura minimalista, y la mejora de la fluidez de sus elementos de comunicación con el entorno, manteniendo a su vez la armonía con dicho espacio al aire libre.
Las instalaciones deportivas del ATHC están situadas en un entorno privilegiado, dentro del Parque Natural de Sant Llorenç del Munt, que favorece la práctica del deporte rey terrassense en plena armonía con la naturaleza. El edificio preexistente sobre el que se ejecutó la actuación arquitectónica de Vancells y Armengol se halla en medio de un pinar e interactúa con el campo de hockey principal del club, que se halla junto a él.

Dicha construcción original constaba de dos volúmenes construidos en dos momentos diferentes: un primero en forma de “U” contiene el área de bar-restaurante y genera un espacio público exterior, y un segundo volumen hexagonal de geometría inclusiva contiene varias salas de reunión y oficinas.

Con esta premisa, los arquitectos Vancells y Armengol diseñaron tres estrategias de actuación para su proyecto de mejora, según explican el primero en su sitio web. La primera de esas estrategias la denomina Vancells “de sustracción” y consistió en el vaciado de las dependencias del interior del viejo edificio para generar un nuevo concepto abierto de características indeterminadas, que se convierte en un espacio de uso social más amplio.

La segunda actuación en el conjunto deportivo es la denominada “de interacción” y, como su nombre indica, plantea la habilitación de nuevos espacios en torno al núcleo central que se ha “vaciado”.

Y finalmente, la estrategia de “conexión”. Aquí el proyecto añade la dosis de “floritura”, si bien sin alejarse de un postulado minimalista. Consiste en la  inserción de una rampa interior que comunica los dos volúmenes existentes y activa las conexiones del edificio con el entorno y con la cubierta perimetral. Esta rampa, además, se extiende hacia el campo de hockey generando una terraza umbráculo que ofrece una vista panorámica de las instalaciones, a la vez que se convierte en un lugar ideal para seguir la competición.

Asimismo, la nueva intervención se llevó a cabo respetando al máximo el valor ecológico de la zona, sin tocar los árboles existentes, que forman parte de la fisionomía del club de hockey desde sus inicios.

En cuanto a las cifras, la intervención afectó a un área de 2.568 metros cuadrados con 1.680 de construcción, y con un presupuesto de 1.647.594 euros.

Datos y fotografías obtenidos en  xvarquitectura.com

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