Teatro Principal, monumento a las artes

Muchos lo conocimos de niños como cine; una sala de proyecciones cargada de magia con sus relieves de rosas de vivos colores en el techo y sus esbeltas y sobrias columnas. Un retazo de la historia de una ciudad que en su época fue referente cultural en Catalunya, aunque para muchos fuera sólo un viejo teatro en desuso.

DSC01455El Teatro Principal de Terrassa nació ligado a las inquietudes sociales y culturales de la floreciente burguesía de finales del siglo XIX y principios del XX. Negocio, por un lado; foro de encuentro para la ostentación social, por otro, y elemento promocional de la cultura del momento. Todo eso fue el Principal, cuyos orígenes se remontan al año 1866. Su primer emplazamiento estaba donde se alza el almacén Pasqual Sala, pero un gran incendio lo redujo a cenizas y se decidió construir un nuevo edificio en una pequeña manzana ubicada más cerca de la calle de Sant Pere, muy en auge por la época. Sin embargo, de ese teatro poco o nada queda, pues en 1911 fue rehabilitado por Enric Catà y Francesc Guàrdia, y posteriormente, en 1916, fue reformado por Josep Maria Coll i Bacardí, quien decidió eliminar la mayor parte de la decoración modernista de la fachada, confiriendo al edificio un carácter más monumental y ecléctico. Con todo, el Teatro Principal figura entre los edificios modernistas de Terrassa  porque conserva aún muchos de los elementos decorativos que caracterizan ese movimiento arquitectónico.

Ese carácter modernista lo hallamos fundamentalmente en el recurso de las artes aplicadas para la ornamentación, pues en él predominan más los elementos neoclásicos y románticos. Su fachada se caracteriza por su monumentalidad. Un arco de carpanel (o de tres arcos) flanqueado por dos de medio punto constituyen las principales oberturas que dan acceso al vestíbulo del teatro. Sobre ellos se sostiene un gran vitral transparente con grandes cenefas de motivos vegetales, que aparece protegido por seis columnas de orden corintio. Este elemento central de la fachada aparece rematado con un gran arco que permite prolongar el vitral en cuya parte central aparecen dos esculturas que emulan a la comedia y la tragedia y enmarcan el escudo de la ciudad. El frontón y su arco acaba perfilado con forma rectilínea y un gran alero sobre el que se vislumbra la cúpula de azulejos que remata el conjunto.

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A ambos lados del gran elemento central de la fachada otras dos grandes aberturas rematadas en arcos de medio punto adquieren protagonismo, al igual que sus vitrales y las esculturas que se ubican sobre ellas, obra de Pau Gargallo y esculpidas en piedra arenisca, por lo que su estado de conservación es relativamente deficiente.

En su conjunto, se trata de un edificio de gran belleza e impacto, un templo de las artes a la usanza que no deja indiferentes a sus visitantes. Un edificio que, en su aspecto estructural y en el uso del arco de carpanel recuerda levemente al Palau de la Música Catalana de Barcelona. Una idea no descabellada del todo si tenemos en cuenta que uno de los arquitectos, Francesc Guàrdia, era yerno de  Lluís Domènech i Montaner, con quien colaboró en la construcción del Palau.

Tras su adquisición por el Ayuntamiento de Terrassa, el teatro fue objeto de una nueva restauración  a cargo de los arquitectos Xavier Fabré y Lluís Dilmé, que transformó y modernizó completamente la platea y el escenario. Dicha remodelación otorgó al teatro una superficie total de 4.530 metros cuadrados en diversas plantas y un aforo de 623 butacas entre platea y anfiteatro, además de un centenar más de localidades en la Sala de la Cúpula. Pero algo importante de dicha reforma fue que recuperó algunos de los elementos primigenios de la decoración interior. Así, los relieves de escayola que adornan el techo del vestíbulo con rosas, recuperaron sus tonos pastel (rosa y blanco) que combinaban en armonía con el suelo de mosaico romano, recuperado parcialmente.

Y ya en el terreno de la anécdota, para afianzar la importancia que este teatro tuvo en su época, baste citar que el 29 de marzo de 1914 Enric Granados protagonizó un concierto en que estrenó una improvisación sobre el tema de su obra El pelele, que aún no se había estrenado. Otra de las figuras legendarias de principios del XX que actuó en esas tablas fue el cantante de tangos argentino Carlos Gardel ( el 1 de enero de 1926, dentro de la gira que hizo por todo el Estado español).

El 24 de març de 2011 i coincidint amb l’any del seu centenari, es va fer l’acte d’inauguració de les obres de remodelació del teatre, que havien començat el mes d’abril de 2007 a càrrec dels arquitectes .

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