Convento y Capilla de Las Josefinas

DSC00767Las hermanas de la Orden de San José, las monjas josefinas, se instalaron en Terrassa en 1878. Dedicadas a atender a los enfermos era cuestión de poco tiempo que precisaran un lugar amplio en el que ejercer  en condiciones su apostolado. Por ello se construyó en 1901 este convento, siguiendo pautas de un modernismo austero acorde con los usos del edificio. Financiado mediante suscripción popular y una donación del industrial Alfons Sala i Argemí, la obra fue encargada al arquitecto municipal Lluís Muncunill, quien dotó al edificio de uno de los elementos distintivos de su propio estilo arquitectónico.

El Convent de les Josepines (Convento de las Josefinas) presenta una gran simplicidad en su propuesta formal, en la que destacan las numerosas oberturas que aparecen en sus muros. Su aspecto es más el de un edificio típicamente industrial, plenamente insertado en la época del desarrollo de la ciudad como uno de los centros de producción textil más importante del país. Podríamos decir que, de alguna manera, presenta los mismos elementos de las cientos de fábricas de ladrillo que se construyeron en torno suyo. Y que tan sólo se diferencia de ellas en el uso asistencial y religioso.

La capilla anexa al convento se construyó seis años después y es la que presenta el elemento modernista característico que Muncunill utilizaría en trabajos posteriores como la Masía Freixa: los arcos parabólicos.

El edificio ocupa toda una isleta de casas, cubriendo totalmente con su fachada el tramo correspondiente a la calle Concili Egarenc, donde tiene su acceso principal. Se construyó con muros de mampostería (ladrillo visto) y tiene planta en forma de “L” gracias a la unión de la capilla con el gran frontal del convento. Es un edificio de gran rotundidad, tanto por sus dimensiones como por su aspecto pétreo. Tal vez por esa razón el arquitecto municipal recurrió al uso de las dobles ventanas y a su estilización mediante arcos apuntados que contrastan con la verticalidad que imponen la línea de imposta del primer piso y la cornisa.

En la capilla destaca el uso  de los arcos parabólicos, que acentúan la verticalidad interior del edificio, y que soportan bóvedas de clara influencia gaudiniana. Los mismos arcos -ciegos en este caso- se utilizan como solución estética en las paredes externas del templo.

La Casa dels Malalts (Casa de los Enfermos), como también era conocido el convento, fue usada como refugio antiaéreo durante la Guerra Civil  y se excavó en su interior  un subterráneo a tal efecto que aún puede visitarse.

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