Edificio Caixa de Terrassa, emblema de una época

DSC02768Corría el año 1998 cuando la desaparecida Caixa de Terrassa se planteó la construcción de un edificio para sus servicios centrales más amplio, moderno y eficiente, adaptado a los nuevos tiempos. Encomendó al arquitecto Jan Baca la tarea de diseñar un edificio con vocación de futuro que, a la vez, resultara un emblema para una entidad financiera de gran arraigo entre la sociedad terrassense.

Baca, de tradición reciente en la arquitectura posmoderna, ideó un edificio en el que el cemento cedía protagonismo a otros materiales más livianos, y en el que las formas curvas tomaban protagonismo. Los trabajos de construcción de la ahora sede central del BBVA en Terrassa se desarrollaron entre 1998 y 2001 y dieron como resultado un edificio que no pasa desapercibido a los visitantes de la ciudad, en parte por su emplazamiento, que liberó un amplio espacio público en torno a sí que contribuye a darle realce.

Consta de un cuerpo principal de planta en forma de elipse, cuya estructura se construyó a partir de hormigón, y de un pabellón anexo de planta baja y piso, ambos proyectados siguiendo  técnicas arquitectónicas y utilizando  tecnologías que permiten el ahorro energético. Para su “piel” el arquitecto optó por el aluminio, el vidrio y la piedra natural.

La fachada curvilínea es, sin duda, su principal rasgo identitario, caracterizada por los tonos verdosos del cristal que la recubre. Sin embargo, no menos interesante es la fachada posterior, que sigue el juego de la torsión mediante elementos escalonados  en vertical, en cuyas aristas se alojan ventanas.

En la plaza que precede al edificio se ubicó una réplica de la base de la chimenea del Vapor Monset o Fábrica Badiella (1948) que existía en la misma ubicación. También se recuperaron 27 columnas procedentes del derribo del Vapor Albiñana, con las que se instaló otra escultura en la parte posterior de dicha plaza.

La vinculación del arquitecto Jan Baca a Terrassa va más allá de ser hijo de la ciudad y tiene mucho que ver con la labor desarrollada en ella. En 1965 redactó uno de los planes urbanísticos generales con que el municipio ha ido encarrilando su futuro. En él se recogían ideas de planes anteriores que hoy en día se han hecho realidad, como el soterramiento de las líneas de ferrocarril o la transformación del torrente de Vallparadís en un gran parque en el centro de la ciudad.

Además, su prolífica actividad ha sembrado la ciudad de numerosos edificios que, como el del BBVA, han dejado huella. Entre ellos, el Centro Cultural de la Fundació Caixa de Terrassa y la controvertida sede del Obispado de Terrassa.

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