Cine La Rambla, art nouveau racionalista

IMG_20150527_182312Los grandes complejos de salas de cine a las afueras de las ciudades han acabado con la comodidad y el encanto de miles de cines urbanos con años de historia a sus espaldas. Este fenómeno ha dejado a muchas ciudades sin algunos edificios emblemáticos por su arquitectura, pero también por los recuerdos que albergaban. La película ‘Cinema Paradiso‘ nos hizo reflexionar en su momento acerca del valor de esos edificios, pero la economía siempre gana la batalla a la añoranza. Podría decirse que esa ha sido la historia del antiguo Cine La Rambla de Terrassa, último reducto de los cines históricos cuya historia se vio truncada por la aparición de un complejo de una veintena de salas cinematográficas.

Reconvertido en una tienda de moda del gigante Inditex, el Cine La Rambla mantiene, a pesar de todo, su esencia de antaño. Haber sido catalogado como Bien Cultural de Interés Local (BCIL) ha logrado preservar el aspecto que tenía como cine tras la adaptación acometida en su momento, tanto en su fachada como en su interior. Conserva así su fachada original, que sufrió alguna modificación para dar cabida a los negocios laterales. Se caracteriza por su trazado minimalista, casi espartano por la rigidez y ausencia de elementos ornamentales, que sigue los preceptos de la arquitectura racionalista, con un friso alto de mármol para la planta baja y enlucido de cemento para el primer piso. Dos elementos destacan en dicha fachada: los carteles que anunciaban su actividad y su nombre, que mantienen el grafismo típico del art noveau y que nos retrotraen a la época en que se construyó el edificio: el año 1935.

IMG_20150527_182418De forma inmediata a la fachada nos encontramos con un primer vestíbulo con suelo de mármol, flanqueado por una hilera de columnas situadas en semicírculo y rematada por un lucernario de inspiración art noveau. Dicha sala da acceso a las escaleras que nos conducen al antiguo anfiteatro, actualmente reconvertido en espacio para la venta, cuyo balcón sigue abierto y nos permite observar una vista zenital de la pantalla de proyecciones, parcialmente cubierta por un telón de terciopelo granate.

Las molduras que enmarcaban la pantalla del cine y las paredes de la sala se han conservado, al igual que la ornamentación del techo y conviven en armonía con la nueva decoración de la tienda. De esta forma, resulta relativamente fácil para quienes conocieron la antigua sala de cine cerrar los ojos e imaginar el patio de butacas desaparecido para volver a recrear cómo era el Cine La Rambla diseñado por los arquitectos Ignasi Escudé GibertManuel Solà Morales Roselló.

En cuanto a su historia, fue inaugurado el 11 de abril de 1935 como el más grande de España, con una capacidad de hasta 2.400 butacas, y con la última tecnología del momento (un dato que resulta premonitorio, habida cuenta de los motivos de su cierre). Se construyó en unos terrenos inicialmente previstos dentro de un proyecto que pretendía prolongar las vías de los Ferrocarriles de la Generalitat desde la plaza Clavé hasta el Mercat de la Independència.

Selección de imágenes de los años 30 cortesía de Salut Turu, escaneadas por María José Rodríguez
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