Gran Hotel Peninsular, lujo para viajantes

hotel-peninsularPensando en los viajantes de comercio llegados a Terrassa por la fama de sus paños textiles, se promovió la construcción del Gran Hotel Peninsular, edificio que hoy forma parte de la ruta del modernismo industrial y del que se conserva su fachada, aunque se han perdido la mayor parte de los elementos de interés histórico del interior.

Su ubicación en el número 52 del carrer de Sant Pere no es casual. A finales del XIX y principios del XX muchos industriales terrassenses construyeron en la zona ostentosos almacenes donde exhibían las telas que elaboraban. Esos almacenes se hallaban en torno a la ruta que proviene de la estación de ferrocarril del Norte y pretendían evitar a los compradores agotadoras jornadas de trabajo recorriendo el inabarcable número de fábricas que existían en Terrassa. Entre esos almacenes, se situaba uno de los de mayor boato, el del industrial Pasqual Sala, de quien podríamos afirmar que fue el promotor del edificio al ceder el solar en el que se alzó el edificio. Y es que según parece, hasta el momento la ciudad contaba sólo con la Fonda Peninsular como alojamiento y por aquel entonces se rumoreaba que sus propietarios planeaban su traslado a Barcelona. Así que el industrial terrassense decidió reunirse con ellos, los hermanos Carles y Miquel Pompidor, y proponerles la construcción de un gran hotel para acoger a viajeros y contribuir también al ocio de la ciudad.

Corría el año 1889 cuando se inauguraba el hotel, que incorporaba todos los lujos y comodidades de la época, incluido un restaurante de renombre. Poco tiempo después, en 1903, se encargó una remodelación del edificio al arquitecto Lluís Muncunill, a quien se debe la actual fachada y el gran lucernario octogonal que aún se conservan.

DSC00360Muncunill tomó el edificio de planta baja y tres pisos existente y le dio los aires modernistas tan en boga en la época y de los que él fue el principal referente en Terrassa. La fachada concebida por el arquitecto municipal presenta una composición muy sencilla marcada por la simetría y con dos aberturas (ventanas) por planta.  Los bajos cuentan con doble portal, mientras que el primer piso tiene un doble balcón de hierro sostenido por ménsulas, y en los pisos superiores hay balcones individuales de formas onduladas y también de hierro.

El coronamiento del edificio se realiza con cornisa y gabletes, y los únicos ornamentos que aparecen -sobre y bajo las aberturas- son pequeños relieves de estuco con motivos florales.

El Gran Hotel Peninsular funcionó tan sólo hasta el comienzo de la década de 1920, pasando el edificio a albergar otros usos. En la actualidad es la sede de la asociación cultural Amics de les Arts i Joventuts Musicals, responsable entre otras cosas del prestigioso Festival de Jazz de Terrassa.

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