Vanguardia para la tercera edad

Durante todos estos años que he vivido fuera de Terrassa la ciudad ha experimentado un remarcable desarrollo urbanístico que han logrado cambiarla en un elevado porcentaje, con proyectos de gran relieve, como las distintas fases de adecuación de los torrentes que conforman el parque de Vallparadís, el gran Central Park de Terrassa. Pero tal vez lo que más me ha sorprendido ha sido cómo ha cambiado la imagen de una Terrassa dominada por una arquitectura obsoleta, a menudo antiestética, que focalizaba la atención de quienes la contemplábamos en su fealdad, omitiendo la riqueza modernista propia de su historia reciente; un cambio en favor de la irrupción de un buen número de edificios que, a su funcionalidad, añaden un gran componente estético y valores arquitectónicos reseñables. Tal vez el tomar conciencia del peso histórico que la ciudad tiene en su comarca y de la riqueza de su arquitectura -hay que valorar aquí la iniciativa turística desarrollada por el Ayuntamiento-, haya hecho que la vocación vanguardista que tuvo a principios del siglo pasado haya vuelto a renacer a través de muchos de los edificios que se han erigido en las últimas dos décadas, que claramente manifiestan una vocación de modernidad en su concepción estética. Un esfuerzo que muchas personas no aprecian, pero que a la larga contribuye a crear una ciudad mucho más apetecible para vivir que la aburrida Terrassa que quedó atrás.

Uno de los ejemplos que ilustran lo anteriormente expresado podría ser el edificio de 46 viviendas de protección oficial para gente de edad avanzada diseñado por MMDM Arquitectes y Vas Arquitectura S.L.P. para la Societat Municipal d’Havitatges de Terrassa y Egarvia S.A. en la calle Sant Leopold; un proyecto cuyos valores arquitectónicos quedaron patentes al ser seleccionado para los Premios FAD de arquitectura y para el Trofeo ARCHI-ZINC de 2010, y al ser finalista de los premios AVS Catalunya de 2009. Se trata de un inmueble muy funcional que habilita viviendas y espacios comunes para diversos servicios, así como un aparcamiento de 213 plazas en un solar de 3.044 metros cuadrados que había acogido un antiguo cuartel de la Guardia Civil. Fue proyectado entre 2005 y 2006 y se construyó entre 2007 y 2009 con un presupuesto de algo más de 8.500.000 euros.

Tal vez uno de los principales valores de este edificio, tal como insinúan los artífices de su diseño, sea la capacidad de esponjamiento generado en la zona en que se construyó, marcada por el típico entramado de estrechas calles y gran densidad de edificios. El resultado es un edificio con una larga fachada que da a la calle Sant Ildefons y otra más corta a la calle Sant Leopold. Ambas generan dos módulos en “L”, que albergan en su interior un gran espacio abierto a modo de jardín.

El diseño de su aspecto exterior genera un gran impacto en la zona, donde básicamente coexisten viviendas tradicionales. Paneles de hormigón negro y bandejas de zinc lisas y perforadas conforman la apariencia de este edificio, que resulta de una gran rotundidad y homogeneidad. Nos encontramos ante un gran cubo al que la única apariencia de movimiento se la aportan las grandes persianas móviles. En el interior los apartamentos construidos se comunican mediante corredores centrales iluminados centralmente. Y en cuanto a los espacios comunes, el edificio está dotado de una biblioteca, un gimnasio y un salón social.

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