Iglesia de Santa María. Seu d’Égara

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La iglesia de Santa María forma parte del conjunto histórico artístico conocido como Seu d’Égara, o lo que es lo mismo, el asentamiento romano que dio lugar a la ciudad de Terrassa y que fue sede episcopal.
Ubicado en el extremo oriental del conjunto religioso, el templo es un bellísimo ejemplo de iglesia románica catalana con influencias lombardas; su bóveda es de cañón y posee planta de cruz latina. Las bóvedas semicirculares del crucero se basan en arcos corales y sobre las mismas se levanta su emblemático cimborrio, cuadrado en su base y octogonal en lo restante.
Sus orígenes hay que buscarlos en el siglo VI, cuando se construyó la basílica original sobre la cual se levantó posteriormente la iglesia románica. De esa época se conserva el ábside principal, en arco de herradura por dentro y cuadrado por fuera, pero se tiene constancia de un templo romano preexistente.

Excavaciones arqueológicas ejecutadas en el año 1947 en el interior de la iglesia revelaron datos relevantes de la existencia de una basílica paleocristiana de mayores dimensiones y dotada de tres naves, que se habría extendido hasta el emplazamiento actual del museo de interpretación. Se confirmó así lo que vaticinaba ya la presencia  de un gran mosaico que se conserva en gran parte en el suelo, frente a la fachada principal de Santa María. Pero la intervención arqueológica reveló la presencia del testero de una de las naves de la basílica paleocristiana, rematada por un ábside cuadrangular en cuyo interior se ubica una cripta que contenía un sarcófago y que da acceso a una segunda cripta. También permitió hallar varias tumbas, parte de un mosaico típicamente romano con motivos animales (un pavo real), así como los restos de un edículo en cuyo centro se hallaba la antigua pila bautismal, a cuyo alrededor se hallaron huellas de las bases de las columnas que presumiblemente se utilizaron en la etapa visigótica para la construcción del baptisterio de San Miguel, ubicado junto a la iglesia. Las excavaciones también permitieron poner al descubierto restos relativos a la presencia de un palacio o residencia episcopal y diversos edificios y recintos característicos de una sede prelada.

La iglesia de Santa María  fue reconstruida en el siglo XII, cuando alcanzó el aspecto que actualmente ofrece, donde el románico sobresale mayoritariamente entre los demás estilos arquitectónicos. Su estructura presenta arcos de medio punto que forman una capilla a cada lado de la nave principal y sostienen una cúpula de aire bizantino que da empaque a la capilla central, amparada por el ábside de origen visigótico. Sobre dicha cúpula se asienta el cimborrio y el campanario, construido con unas proporciones muy exactas, y que se caracteriza por su base cuadrada y por sus tres ventanas.

El templo cuenta asimismo con un claustro tosco y robusto de reducidas dimensiones. Su fachada está decorada con la sobriedad propia del románico, en este caso, mediante estilizados arcos ciegos de estilo lombardo simétricamente dispuestos a ambos lados de su puerta principal.

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